No han sido pocas las veces que las autoridades económicas han llamado a los ciudadanos españoles a apretarse el cinturón, arrimar el hombre, hacer economías y renunciar a lujos para afrontar esta crisis. Y claro que la gente lo ha hecho, pues no le queda de otra. Sin embargo, al momento de recortas gustos y visitas a restaurantes, la Administración pública no predica con el ejemplo.

3 millones de euros de los Presupuestos Generales del Estado de 2010 están destinados a los que se conoce habitualmente como “gastos de representación”: “atenciones protocolarias y representativas” que incluyen regalos, comidas y venas en restaurantes de lujos para actores de la política nacional y extranjera. Un gasto, como lo precisa La Nación de 6.000 euros al día.
2.8 millones de euros de las partidas en discusión en el Congreso están destinadas a “vestuario”.
24,586 millones de euros a un rubro llamado “gratificaciones” y 160 millones que Interior se guarda para premiar la “productividad”.
En definitiva, es bueno que sea el Gobierno el que invita.
Fuente | La Nación
Imagen | Top Hotels













